La kombucha es una bebida milenaria que se obtiene mediante la fermentación del té (generalmente negro o verde) y azúcar.
Desde el punto de vista científico, es una bebida funcional. La magia ocurre gracias a un cultivo simbiótico de bacterias y levaduras conocido como SCOBY (Symbiotic Culture Of Bacteria and Yeast). Durante el proceso de fermentación, este cultivo transforma el té dulce, consumiendo gran parte del azúcar y convirtiéndolo en una bebida ligeramente efervescente, con un perfil de sabor ácido y refrescante. El resultado es un "cóctel" vivo de ácidos orgánicos y compuestos bioactivos.
¿Cuáles son los beneficios de la kombucha?
La literatura científica actual destaca varios beneficios potenciales derivados de sus componentes activos:
Actividad probiótica potencial: Al ser un alimento fermentado, puede contribuir a la diversidad del microbioma intestinal. Un intestino sano es clave para la digestión y el sistema inmunológico.
Poder antioxidante: La kombucha conserva los polifenoles del té original y, durante la fermentación, su actividad antioxidante suele aumentar. Esto ayuda a combatir el estrés oxidativo y los radicales libres en el cuerpo.
Propiedades antimicrobianas: La fermentación produce ácido acético (similar al del vinagre) y otros ácidos orgánicos que pueden inhibir el crecimiento de bacterias patógenas (dañinas) en el sistema digestivo.
Aporte de vitaminas: El proceso de fermentación libera vitaminas, especialmente del grupo B (como B1, B2, B6 y B12), que son esenciales para el metabolismo energético.
¿Cuáles son los ingredientes de la komucha?
La base de una auténtica kombucha es increíblemente simple y natural. Consta de cuatro ingredientes fundamentales:
Agua: Filtrada y libre de cloro para proteger el cultivo.
Té (Camellia sinensis): Puede ser té verde, negro, oolong o blanco. Aporta los nutrientes y polifenoles necesarios.
Azúcar: Es el "combustible" para el SCOBY. Es importante entender que el azúcar es para la fermentación, no para ti. Las bacterias y levaduras consumen la mayor parte del azúcar durante el proceso, dejando una cantidad residual muy baja en el producto final.
Cultivo SCOBY: La "madre" de la kombucha que inicia la fermentación.
¿Con qué frecuencia puedo tomar kombucha?
No existe una dosis médica estricta, pero la clave es la moderación y la escucha activa de tu cuerpo.
Para principiantes: Si nunca has tomado alimentos fermentados vivos, te sugerimos empezar poco a poco (unos 100-120 ml al día) para permitir que tu sistema digestivo se adapte.
Consumo regular: Una vez habituado, muchas personas disfrutan de una o dos botellas al día (aprox. 300-500 ml) sin problemas.
Mejor momento: Puedes tomarla en ayunas para potenciar el efecto probiótico, o acompañando las comidas para ayudar a la digestión gracias a su pH ácido (similar al de la sidra de manzana).
¿Puedo tomarla si estoy embarazada o lactando?
Debido a que es un producto crudo/no pasteurizado y contiene trazas de cafeína y alcohol, se recomienda consultar al médico).
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